No quiero dejar de aprender nunca

Seguir siendo la o el “etern(o)a estudiante” no está siempre bien visto. Una vez que terminas de estudiar para “ganarte la vida” deberías aplicar los conocimientos aprendidos y debería ser suficiente para vivir y no volver a hojear un libro de texto. ¿Cuánta gente de verdad cree esto?

En la vida real todos estamos aprendiendo constantemente. Sí, habilidades, palabras, maneras de relacionarnos, tecnología y técnicas (cómIMG_2102Claudia Leclercqo usar una nueva aplicación, cómo enviar una foto por un nuevo medio, cómo funciona ese teléfono nuevo…).

Todos somos de manera consciente o no “eternos estudiantes”. No hay que tener verguenza, aprender es parte del proceso de supervivencia. A menudo estudiar o intentar aprender algo nos permite conocer a más personas, a ser más eficaces, a ganar tiempo, dinero o disfrutar de algo que nos interesa.

En mi caso, sigo profundizando en mis estudios de fotografía. Sigo analizando las maneras de estudiar idiomas. Sí, he sido y soy profesora de español. Soy arquitecta y soy fotógrafa. Soy madre y soy una persona. Tengo que aprender todos los días y estudio de manera clásica (con profesores(as)) algunas de las habilidades. Otras las estudio sola o conversando con amigos, familia. A veces ni siquiera me doy cuenta de que estoy inmersa en el proceso de aprendizaje.

Hay un punto, sin embargo que hace falta tener en cuenta de manera consciente y lo más friamente que sea posible: la respuesta. La respuesta no es otra cosa que el resultado de lo que hicimos. Con frecuencia, los resultados no son los esperados, nos equivocamos. En general, si se trata de idiomas, habilidades técnicas, recetas de cocina, cometer errores no es un drama. A veces puede ser la Gran Oportunidad de aprender Algo Nuevo y eso es sensacional. A veces una metida de pata puede desembocar en algo serio. Siempre y cuando resultemos indemnes física y sicológicamente (más o menos), no creo que sea terrible. Si es con personas, disculparse humilde y sinceramente puede ayudar a los demás a entender que nuestra intención no era mala.

El segundo punto importante es detenerse en la respuesta o resultado. Si nuestros amigos, familia nos dan un valioso apoyo, creo que la valoración constructiva de desconocidos nos puede ayudar a avanzar. A nadie le gusta que lo critiquen pero una crítica constructiva (destacando los puntos favorables de nuestro trabajo) es a veces la mejor ayuda que nos pueden dar.

Una amiga muy sensata me decía: “todos hacemos todo de la mejor manera posible”. Yo no le creía pero tal vez sea cierto. Esto último no lo digo para ser autoindulgente conmigo misma pero ¿cuánta gente se equivoca intencionalmente? no creo que mucha.

Si estás estudiando algo, si quieres aprender a conducir, a tomar fotos, a nadar, karate (¿por qué no?)…lánzate y practica. Practica y practica, sé constante, no le temas al fracaso. Lo intentaste (inténtalo de nuevo).

Entre mis resoluciones de año nuevo está, claro, seguir aprendiendo y aprovechando las oportunidades de descubrir y hacerme de nuevos tesoros (habilidades).

 

 

 

 

 

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El regreso

Muchas lunas han pasado y muchas cosas han cambiado.

No concibo que las personas sean sólo su oficio o la carrera que estudiaron. Este no pretende (ahora) ser un blog profesional. Tal vez dentro de unos meses me decida a abrir uno orientado hacia actividades más relacionadas entre sí.

Si una imagen pudiera definir mi concepción ideal de lo que es una persona sería un árbol. Será por eso que algunos dicen que me voy por las ramas?

Tengo que actualizar un poco mi historial de formaciones y experiencias. Sinceramente, qué ganas de poner ahí todo lo que aprendo siendo madre o viviendo en el extranjero.

La enseñanza y el aprendizaje de idiomas, no sólo el mío!, me siguen interesando y mucho pero luego de hacer un trabajo de investigación comencé a ver (nunca es tarde) que como escribía Ciro Alegria el mundo es ancho pero espero no ajeno. La consigna es por lo tanto tratar de aprender de todo y de todos.